La Concejalía de Cultura y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Coslada convocó a sus vecinos los días 22 y 23 de enero a participar en las Jornadas asociativas de Trabajo en red hacia una democracia participativa. Dicho encuentro, celebrado en el Hotel NH de la Pza. Rosa de los Vientos, contó con la participación de 227 depersonas de 70 entidades.
El acto comenzó con la inauguración por parte de D. Pedro San Frutos, Concejal de Cultura y Participación Ciudadana de Coslada, quien mostró la necesidad de que los vecinos del municipio, asociados y no asociados, inicien una nueva etapa de trabajo en red para avanzar hacia una democracia participativa. Dicha conclusión surge a raíz del análisis realizado por la Concejalía, según el cual se aprecia: un nuevo perfil de las asociaciones locales, no sólo vecinales sino también culturales, deportivas..; un descenso de la motivación de los vecinos por participar en proyectos comunes; así como la necesidad de superar actitudes machistas en las juntas directivas asociativas o bien trabajar por la igualdad, no sólo de género, sino también en el terreno de las personas con discapacidades.
Tras la presentación institucional, en la que algunos vecinos mostraron echar en falta al Alcalde, tuvo lugar la exposición de la propuesta metodológica que planteó Antonio Moreno Mejías, miembro del CRAC (CRAC-Red Asociaciones Bahía de Cádiz). Al anunciar que su exposición no pretendía ser académica recibió la ovación del público, compuesto por miembros de colectivos cuyo trabajo social no parecía recibir con buenos ojos los tecnicismos de expertos teóricos. Recordó Antonio Moreno que las asociaciones, más que entidades sin ánimo de lucro, son organizaciones sin posibilidades de lucro, pues uno de los principales problemas con los que se encuentran son la posibilidad de disponer de un local o bien de recursos mínimos para llevar a cabo acciones conjuntas.
Pese a la precariedad con la que se convive en estos proyectos sociales animó a trabajar en red, pues son muchos los motivos que incitan a ello: las nuevas tecnologías ofrecen nuevas posibilidades; el mundo no para de cambiar y ante problemas complejos son precisas soluciones complejas; es preciso renovar las asociaciones con caras nuevas; rentabilizar los recursos disponibles al máximo compartiendo locales con otros colectivos; abordar proyectos de mayor alcance social y crecer en influencia y proyección social.
El principal reto con el que se encuentran las asociaciones, continuaba Antonio, con su agradable acento gaditano, consiste en desarrollar un nuevo contexto de trabajo basado en la cooperación horizontal frente al modelo imperante del “sálvese quien pueda”. Para ello, el trabajo en red surge como una forma de trabajar basada en los siguientes principios: Horizontalidad, evitando las relaciones jerárquicas; trabajo en equipo; autonomía y relación entre las partes; pertenencia participativa, más allá del pago de la cuota o la firma en los manifiestos; compromiso sincero; objetivos comunes; comunicación y diálogo por medio de menos y mejores reuniones; construcción y gestión colectiva del conocimiento; acciones comunes; simplicidad y flexibilidad organizativa; liderazgo que estimule la participación; evaluación y aprendizaje permanente.
Quedaba así definida la nueva forma de trabajar que supone el trabajo en red. Era entonces cuando Antonio advertía que la ansiedad por llevarlo a la práctica no debería hacernos olvidar que es preciso cuidar los tiempos necesarios para su desarrollo. Al igual que en la pareja, es necesario pasar por una serie de etapas: Identificación del otro, conocimiento inicial, reconocimiento de las afinidades por encima de las diferencias, colaboración puntual, coordinación de actividades conjuntas, cooperación en proyectos comunes y, finalmente, trabajo en red por el que uno mismo no puede entenderse sin el otro.
Para dar pruebas de que esta alternativa es posible comenzaba entonces la fase de exposición de casos prácticos en las jornadas.
Manuel Monge, miembro de la Asociación Foro cívico de Chipiona expuso cómo en su colectivo comenzaron con pequeñas tertulias, lucharon por aparecer en debates políticos de emisiones públicas para reflexionar en torno a la existencia de parques eólicos marinos en la turística localidad de Chipiona y mostró su orgullo e ilusión al decir que, gracias a la lucha social de los vecinos y vecinas de Chipiona, han podido recuperar el castillo de Chipiona para crear encuentros de debate y reflexión. Consideraba Manuel que es preciso que la política de los ciudadanos supere a la política de los partidos. Por ello apostaba por un cambio en la ley electoral que permita contrarrestar el gran poder de los partidos políticos. Asimismo, animaba a los vecinos y vecinas de Coslada a invertir en formación interna para mejorar en la acción común.
Dentro del contexto de Coslada, una vecina miembro de la Asociación de vecinos/as de Ciudad 70 informaba de la experiencia de su asociación al formar parte de la red de asociaciones de ciudad-70, la Cañada y Bª de Santiago. Se mostraba especialmente entusiasmada por los resultados de la campaña de Navidad. Por su parte, Pedro Millán, presidente de la Asociación Juvenil Ocio Coslada – AJOC –
expuso la experiencia de dicha asociación al formar parte de la red de asociaciones del Bº de la Estación. Destacó cómo el trabajo en equipo entre los miembros de los distintos colectivos permitió conseguir un gran reto: Rehabilitar un espacio cedido por el Ayuntamiento para crear el local de la red. Dicho objetivo ayudó a crear un nuevo espacio de convivencia y actividades para todos. Además, permitió compartir y aprender distintas habilidades técnicas: Miembros de la Asociación de petanca y de las Asociaciones locales de inmigrantes de Coslada pudieron enseñar sus conocimientos técnicos de rehabilitación del local; los jóvenes decoraron el espacio con sus pinturas de vivos colores y aportaron sus conocimientos informáticos para que todos pudieran disfrutar en común.
Durante el tiempo que se dedicó al debate, vecinos de Coslada mostraron sentirse incómodos al ver cómo el Ayuntamiento invitaba a participar más en lo público pero no practicaba con el ejemplo. La construcción de un centro comercial en una zona verde de paseo, ocio y encuentro del municipio fue el ejemplo aportado por los ciudadanos de Coslada. Los miembros presentes en la mesa de las jornadas, que pertenecían a la Concejalía de Participación Ciudadana, hicieron ver que el simple hecho de realizar las jornadas era un muestra de que su deseo es poder reforzar la situación de las asociaciones locales para que sus demandas sean efectivas. Además, entendían que la democracia participativa debía ir más allá de ejercer el derecho al voto o al contacto con los ciudadanos por medio del control de los líderes de las asociaciones locales. 
Otra de las inquietudes que surgió en el debate fue saber cómo funcionaban a nivel organizativo en las asociaciones de los invitados gaditanos, pues uno de los problemas que encuentran los miembros de asociaciones es la falta de tiempo para poder participar más y de forma efectiva en sus entidades. Antonio Moreno comentó que sólo disponían de un liberado para realizar todas las tareas y que el resto ofrecía su tiempo según su disponibilidad. Entendía que es preferible actuar bajo la independencia y autonomía que ofrece formar parte de un movimiento social. Por su parte, Manuel Monge explicó que en su caso colabora por las tardes pues su trabajo como funcionario público tan sólo lo realiza por las mañana. De esta manera nos hizo ver cuán positivo sería que las personas que disponen de un trabajo seguro y de jornada reducida se interesaran un poco más por las necesidades locales.
La mañana del sábado, las jornadas contaron con la presencia de Paula Garvín, Primera Teniente de Alcalde y Concejala de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla durante el periodo comprendido entre el 2003 y el 2007. A lo largo de su exposición mostró las bondades de practicar la democracia participativa y puso como ejemplo los presupuestos participativos que elaboraron los vecinos y vecinas de Sevilla junto a las autoridades locales. Según comentó Paula en Sevilla contaban con 2200 asociaciones y 24 consejos de participación pero los líderes asociativos eran los mismos desde el 79 y la respuesta ciudadana no crecía por los vicios y la mala imagen del clientelismo asociativo. Con la intención de avanzar hacia una radicalización de la democracia y combinar la democracia directa con la representativa se inspiró en el Foro Social de Portoalegre y Nairobi para llevar a cabo un proyecto de democracia participativa en Sevilla, cuyos objetivos políticos fueran: la creación de un contrapoder ciudadano con protagonistas más activos; basada en una planificación democrática, con soluciones para necesidades reales; la apropiación de lo público para entender la privatización como un robo; la transparencia; recuperando la representación por medio de espacios de diálogo y toma de decisiones en común; construyendo una sociedad más solidaria e incorporando mecanismos de justicia social.
Para ello, las condiciones eran: disponer de voluntad política para aceptar las propuestas de los ciudadanos como vinculantes; practicar la democracia directa de un hombre/mujer = 1 voto y estando abiertos a todos y todas, no sólo a las asociaciones. Los principios de trabajo serían: la cogestión pública, la planificación comunitaria según las necesidades de la población, la creación de un espacio ciudadano y abierto y crear un proceso vinculante.
Aunque Sevilla cuenta con 11 distritos se crearon más zonas de participación, entre 15 y 16 y entre los retos alcanzados se encuentran el carril bici de la ciudad y la recuperación como zona de paseo y convivencia de la Alameda y el Paseo de Hércules. Para alcanzar dichos objetivos contaron con centros cívicos donde las asambleas de vecinos se realizaban contando con la presencia de funcionarios públicos que tomaban nota del acta. Se creaban comisiones de trabajo técnico, de participación, de urbanismo o medio ambiente, según la necesidad, y fue fundamental la dinamización de los grupos motores que animaban a la participación.
En el caso concreto de la vivienda se creo OTAINSA, la oficina de atención a los inquilinos que sufrían acoso inmobiliario. Frente al planteamiento de muchos ayuntamientos que se desentienden de la problemática de los inquilinos acosados por considerar éste un “conflicto de intereses particulares”, el Ayuntamiento de Sevilla hacía cumplir la ley. Constituía un equipo de trabajo con un técnico arquitecto, trabajadores sociales e inspectores. En colaboración con asociaciones locales como “La Corriente” o “Copa Vetria” investigaban los casos encontrados y si no se llegaban a un arreglo, expropiaban la propiedad al propietario acosador. Asimismo, Paula aseguró que constituyeron un parque social de 89 viviendas.
Al ser preguntada por los requisitos para participar en los presupuestos participativos afirmó que votaban todos los empadronados mayores de 16 años, incluyendo, por supuesto, a los inmigrantes. También recordó que algunas peticiones de los vecinos no pudieron llevarse a cabo porque escapaban a las competencias municipales, como es el caso, en Sevilla, de la creación de centros de Mayores, que depende de la Junta de Andalucía.
Como testimonio real de los logros sevillanos se presentaron dos ejemplos:
Antonio Domínguez, miembro de la Plataforma “Polígono Sur de Sevilla”, conocida como la de las “3000 viviendas”, mostró su ilusión por el proyecto de participación ciudadana al indicar que, de sus 78 propuestas, 24 vieron la luz y fueron apoyadas por sus vecinos. A su vez, destacó que la forma de trabajo en equipo ha calado entre los niños, quienes cuentan en Sevilla con 24 Foros de niños. Unos compuestos por menores entre 5 y 12 años y otros por jóvenes entre 12 y 16.
Ángela Sanabria, del Grupo motor del “Casco histórico de Sevilla” explicó el funcionamiento de los grupos motores como dinamizadores de la participación vecinal en un barrio donde habitan mujeres mayores, viudas, que viven con apenas 300 euros al mes; donde los colegios públicos están abandonados. Como ejemplo de su labor mostró una imagen del premio que recibieron por la creación de un programa especial de presupuestos participativos que emiten en Radiópolis, radio social sevillana. 
En el coloquio final algunos miembros de colectivos de Coslada mostraron su rechazo al tono ideológico que encontraron en la exposición de Paula Garvín, lo cual dio lugar a que el concejal de Participación Ciudadana, D. Pedro San Frutos recordara que el encuentro había sido propuesto por el Ayuntamiento para todos y todas pero que era inevitable que la afinidad ideológica hiciera que los organizadores eligieran en base a sus preferencias.
Una voz de Coslada pidió la palabra para desear que el trabajo en red también fuese practicado por los miembros del gobierno mixto de Coslada, a quienes invitó a que el consenso de las fuerzas políticas locales se uniera para resolver los problemas del municipio.
Finalizó el acto con la intervención del Alcalde, D. Ángel Viveros, quien recordó que si Coslada es una ciudad sucia no se debe a que el Ayuntamiento no invierta en recursos para mantenerla limpia sino a que los ciudadanos deberían tener mayor cuidado de las zonas comunes y apostar de forma activa por una ciudad limpia. También expuso que una de las debilidades del Ayuntamiento de Coslada es la falta de continuidad de los proyectos, pues desde 1999 se han sucedido 4 equipos distintos de gobierno local. Dicha afirmación contrastó con la de Paula Garvín, quien aseguró que tras 4 años de actividad institucional necesitaba volver al terreno para oxigenarse y ser de nuevo profesora de instituto y militante de base.
Ante el acto de clausura del Alcalde destacó el clamor de los aplausos de los asistentes.






